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  • Enfrentamientos entre el ejército israelí dejó un centenar de heridos en Palestina

    Un centenar de palestinos resultaron heridos hoy en enfrentamientos con fuerzas de seguridad israelíes, aunque no en Jerusalén, donde se levantaron las restricciones al ingreso de jóvenes a la explanada de las mezquitas y la jornada transcurrió en tranquilidad.

    Antes de que los disturbios se extendieran por Cisjordania y Gaza, las autoridades israelíes levantaron hoy por primera vez en un mes las restricciones de edad a los musulmanes para que pudieran acudir al rezo de los viernes en la Explanada de las Mezquitas de Jerusalén, y la oración concluyó sin incidentes en la ciudad.

    En tanto, luego de semanas de violencia, continuaban los esfuerzos diplomáticos para aplacar la violencia en la convulsionada región, que llevó a la ONU a manifestar su «profunda preocupación» por una situación que ya se cobro más de medio centenar de vidas.

    Así, el llamado del grupo islamista Hamas a los palestinos de Gaza y Cisjordania a «hacer frente a las fuerzas del Ejército israelí» fue secundada en diferentes puntos de Palestina, pero no en el sitio donde, dos semanas después de la implantación de las restricciones por parte de Israel, se inició la ola de violencia.

    En la entrada norte de Hebrón, en Halhul, tuvo lugar una manifestación convocada por Hamas que acabó con duros choques que se saldaron con tres palestinos con heridas de munición viva, otros dos por balas de metálicas cubiertas de caucho y otros 15 atendidos por inhalación de gas lacrimógeno disparado por las fuerzas israelíes, informó la agencia de noticias Maan.

    En esta región cisjordana los disturbios se concentraron en dos puestos que controla el Ejército israelí situados en el corazón de la ciudad, donde los manifestantes palestinos arrojaron piedras y cócteles molotov y las fuerzas de ocupación respondieron con gases y armas de fuego.

    También en Cisjordania, el jefe de una organización judía de derechos humanos fue atacado hoy con un cuchillo por un colono judío enmascarado cerca de un asentamiento judío en Cisjordania.

    El agresor judío abordó al rabino Arik Ascherman, quien resultó ileso y dirige Rabinos por los Derechos Humanos, e intentó agredirlo con un cuchillo durante la cosecha de olivas en tierras palestinas cerca del asentamiento judío de Itamar.

    Según la policía, que calificó el hecho de «incidente entre grupos de derecha e izquierda», el incidente tuvo lugar cuando el colono judío trató de robar las aceitunas recolectadas por los activistas de izquierda que ayudan a los palestinos en la cosecha.

    Una portavoz militar informó que en la zona del asentamiento de Bet El, próxima a Ramallah, se produjeron enfrentamientos en los que un agente de la Guardia de Fronteras israelí recibió leves heridas en una mano.

    También cerca de este lugar, una madre de 40 años y sus dos hijas de 4 y de 11, de nacionalidad israelí, fueron heridas de diversa consideración al ser atacado el vehículo en el que viajaban con un cóctel molotov, comunicó el Ejercito israelí, informó la agencia de noticias EFE.

    En el puesto de control del DCO, entrada de diplomáticos, cooperantes humanitarios, periodistas y personalidades palestinas a Ramallah, se concentraron hoy unas 300 personas, un tercio de ellas miembros del movimiento nacionalista Al Fatah que lidera el presidente palestino, Mahmud Abbas, para apoyar la convocatoria de la «Jornada de la Ira», según testigos.

    La agencia palestina Maan informó también de al menos 13 personas que resultaron intoxicados por inhalación de gas en Qalqilia, al norte de la ocupada Cisjordania, y otros dos en Ramallah, conforme a datos de la Media Luna Roja (equivalente a la Cruz Roja).

    En Belén, ciudad palestina próxima a Jerusalén también en territorio ocupado, los choques se concentraron en las inmediaciones de la Tumba de Raquel, donde palestinos arrojaron cócteles molotov y piedras y las fuerzas israelíes emplearon medios de dispersión de masas.

    En Gaza, de acuerdo con el Ministerio de Sanidad local, 18 palestinos resultaron heridos por disparos de fuerzas israelíes con munición real y balas de núcleo de acero y cubierta de caucho, incluyendo tres fotógrafos y cámaras locales.

    En el interior de la bloqueada franja de Gaza, Hamas y la también islamista Yihad Islámica organizaron manifestaciones para mostrar su apoyo al actual alzamiento, que consideran una nueva Intifada, y pedir su continuación.

    Después de 23 días de disturbios y ataques que parecen no amainar, la diplomacia internacional sigue extendiendo sus esfuerzos para detener la ola de violencia que se ha cobrado la vida de 51 palestinos -cerca de la mitad de ellos abatidos en agresiones a israelíes en su inmensa mayoría con arma blanca-, nueve israelíes, un eritreo y un palestino con nacionalidad israelí.

    El secretario general de la ONU, Ban Ki-moon, incidió hoy en sus llamamientos a la calma para evitar que la situación empeore y, en especial, tome tintes cada vez más religiosos, y mostró su «profunda preocupación» por lo que tuvo oportunidad de testificar durante su inesperado viaje a la región esta semana.

    Sin embargo, se mostró moderadamente optimista y aseguró hoy ante la prensa en Nueva York que «a pesar de la ira y de la polarización, todavía hay tiempo para dar un paso atrás desde el borde del abismo».

    Además, el Cuarteto para Oriente Medio -compuesto por la ONU, EEUU, Rusia y la UE- se reunió hoy en Viena para abordar la espiral de violencia en un encuentro en el que participaron el secretario de Estado estadounidense, John Kerry y el ministro de Exteriores ruso, Serguei Lavrov.

    Durante el encuentro, el Cuarteto insistió en la necesidad de que Israel mantenga el statu quo de los lugares sagrados de Jerusalén y reiteró su llamamiento a ambas partes a la moderación y evitar la retórica provocadora, según se explicó en un comunicado.

  • Israel cerró por dos días el acceso a la Ciudad Vieja de Jerusalén a los palestinos

    Tras el ataque de ayer contra una familia israelí que dejó dos muertos, Tel Aviv cerró hoy durante dos días la Ciudad Vieja de Jerusalén a los palestinos que no vivan allí y advirtió con lanzar una ofensiva militar en Cisjordania similar a la de la segunda intifada, uno de los momentos más violentos del conflicto en las últimas décadas.

    La escalada de violencia y tensión entre israelíes y palestinos parece no tener fin.
    Hoy más de 120 palestinos resultaron heridos por la represión militar y policial de las fuerzas israelíes en los territorios palestinos ocupados de Jerusalén este y Cisjordania, al mismo tiempo que un millar de personas participaron del funeral de las dos víctimas del ataque de ayer.

    Aharon Banita, un soldado de 21 años, estaba con su familia en la ciudad vieja cuando fueron atacados por un palestino. Su mujer y su bebé de dos años resultaron heridos.

    Nehemia Lavi, un conocido rabino del seminario Ateret Cohanim, situado en el corazón del barrio árabe de la ciudad vieja de Jerusalén, en la parte este que Israel ocupa desde 1967, también estaba allí con su familia y se dirigían al Muro de los Lamentos a rezar.

    El Muro de los Lamentos se encuentra pegado a la Explanada de las Mezquitas, un complejo que alberga la Cúpula de la Roca y la mezquita de Al Aqsa, el lugar más sagrado para los musulmanes en Jerusalén.

    Los judíos, en tanto, reivindican ese mismo lugar como su lugar más sagrado ya que allí se levantaba hace más de 2.000 años el llamado Templo de Jerusalén, destruido por el Imperio Romano.

    Desde hace varias décadas que esa zona es un centro de tensión política y religiosa, pero en los últimos meses se convirtió también en el corazón de una escalada incesante de enfrentamientos, represión y amenazas que ya desató una ola de ataques y muertes en el resto de Jerusalén y en Cisjordania.

    El ataque de ayer en la Ciudad Vieja de Jerusalén fue apenas el último de una larga lista, que el jueves pasado sumó el tiroteo al auto de una familia de colonos en Cisjordania. Los padres fallecieron en el acto, los hijos no fueron lastimados y el gobierno israelí envió cuatro batallones del Ejército a buscar a los responsables.

    Desde la Franja de Gaza, el tercer territorio palestino ocupado y desde hace siete años bajo un bloqueo militar completo, la milicia palestina Yihad Islámica reivindicó hoy en un comunicado la autoría del ataque de ayer en la Ciudad Vieja de Jerusalén y llamó a los palestinos a «vengar los crímenes de los colonos».

    Al mismo tiempo, Husam Badran, vocero de Hamas, el partido y movimiento armado palestino que gobierna la Franja de Gaza desde 2006, advirtió que el «pueblo palestino está dispuesto a morir, a ser arrestado y detenido por defender la mezquita de Al Aqsa y disuadir al ocupante», informó la agencia de noticias EFE.

    Según las fronteras de 1967, reconocidas por la comunidad internacional y previas a la llamada Guerra de los Seis Días, el futuro Estado palestino estará compuesto por la Franja de Gaza, Cisjordania y Jerusalén este. Dentro de este último territorio se encuentra la Ciudad Vieja de Jerusalén.

    Luego que la Yihad Islámica se adjudicara el ataque de ayer, los Batallones Al Quds , su brazo armado, difundió un video, en el que amenazó con lanzar una campaña de ataques suicidas, algo que no sucede desde hace más de una década, cuando la segunda intifada palestina estalló y abrió uno de los períodos de mayor represión del conflicto.

    Antes de abandonar Nueva York, donde participó de la Asamblea General de la ONU, y volver a Israel, el primer ministro Benjamin Netanyahu convocó una reunión de emergencia con los principales mandos del Ejército, el servicio de inteligencia y la Policía.

    Cientos de israelíes se manifestaron anoche en el centro de la ciudad para protestar contra el ataque palestino y hoy los medios hablan de la «continua negligencia» del primer ministro para afrontar los problemas de seguridad actuales.

    «El pueblo pide venganza», gritaban cientos de los manifestantes concentrados ante la residencia de Netanyahu, en una expresión espontánea de ira que expresa el sentir de una parte muy conservadora y ultranacionalista de la población israelí. Este sentimiento también es fuerte dentro del gobierno de Netanyahu.

    El ministro israelí de Transporte y de Servicios de Inteligencia, Israel Katz, advirtió hoy que si es necesario lanzar una ofensiva militar masiva en Cisjordania como la de 2002, durante la segunda intifada, el gobierno lo hará.

    «Tenemos que tomar una decisión, si lo necesitamos lanzaremos una operación Muro Defensivo. Tenemos que endurecer las medidas para ofrecer seguridad a Israel», aseguró en una entrevista con el diario local Maariv.

    Mientras esperaban la llegada de Netanyahu, el gobierno israelí ya adelantó hoy algunas medidas. La más importante es el cierre de la Ciudad Vieja de Jerusalén durante dos días a todos los palestinos que no vivan ni trabajen allí.

    «Durante los próximos dos días se permitirá la entrada a los ciudadanos israelíes, a los residentes de la ciudad vieja, a turistas y a los alumnos de colegios allí», informó el gobierno a través de un comunicado. En otras palabras, los palestinos no podrán entrar a la ciudad vieja a rezar en la Explanada de las Mezquitas.

    La primera reacción se hizo sentir de inmediato. Los comerciantes palestinos y escuelas de la Ciudad Vieja de Jerusalén se declararon en huelga y las estrechas callejuelas de la ciudad antigua, generalmente abarrotadas de gente, estaban esta mañana inusualmente desiertas, aunque igual de tensas que en los últimos días.