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  • Colombia indultó a 30 guerrilleros de las FARC como gesto de paz

    El Gobierno de Colombia concedió hoy «como gesto de construcción de confianza» en el proceso de paz con las FARC el indulto a 30 guerrilleros de ese grupo que cumplen pena de prisión por el delito de rebelión, informaron fuentes oficiales.

    La oficina del Alto Comisionado para la Paz, adscrita a la Presidencia, indicó en un comunicado que la decisión fue tomada bajo «fundamentos y facultades institucionales y legales» y aclaró que se trata de miembros de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) que no están recluidos «por delitos graves».

    El Alto Comisionado explicó que el Gobierno diseñará un programa para «este primer grupo, con el fin de garantizarles a los guerrilleros apoyo psicosocial, acompañamiento para su estabilización familiar, comunitaria y social, acceso a la educación y posibilitar su formación para el trabajo».

    Asimismo, «el gobierno coordinará con la entidades competentes una brigada con el fin de examinar las condiciones de salud de 106 miembros de las FARC todavía recluidos en las cárceles y penitenciarías del país, y dispondrá lo necesario para su adecuada atención».

    Finalmente, el Alto Comisionado señaló que «con el fin de preparar las condiciones para el fin del conflicto» se realizará la adecuación de patios especiales en las prisiones en donde serán recluidos los guerrilleros tras un eventual acuerdo de paz. Según la ONG Fundación Colombia Soberana la cifra de guerrilleros encarcelados en Colombia asciende a 2.000.

    El anuncio se conoce días después de que el presidente Juan Manuel Santos propusiera a las FARC un «cónclave» para que las delegaciones, reunidas desde hace tres años en Cuba, discutan ininterrumpidamente los puntos pendientes para lograr lo más pronto posible un acuerdo de paz.

    Además, surge como respuesta a la huelga de hambre que más de un millar de presos realizan desde hace dos semanas en al menos diez cárceles del país como protesta a las supuestas malas condiciones de reclusión y la difícil condición de salud que muchos de ellos viven.

    Las conversaciones de paz colombianas cerraron el jueves un nuevo ciclo, al cumplirse tres años del inicio del diálogo en La Habana que busca poner fin al conflicto armado interno que vive el país desde hace más de cinco décadas.

    Las partes han logrado preacuerdos en tres de los cinco puntos pactados en la agenda y avances históricos en temas como el desminado, justicia transicional y búsqueda de desaparecidos. Los ítems pendientes referentes al reconocimiento y reparación de las víctimas y el fin del conflicto siguen bajo discusión.

    En septiembre Santos y el máximo líder de las FARC, Rodrigo Londoño, alias Timochenko, pactaron como fecha límite para lograr un acuerdo final el 23 de marzo de 2016.

  • Gobierno colombiano y Farc anuncian histórico acuerdo de paz

    El presidente de Colombia, Juan Manuel Santos, y el jefe máximo de la guerrilla de las FARC, Rodrigo Londoño Echeverri, alias Timochenko, anunciaron hoy un histórico acuerdo sobre justicia transicional para intentar poner fin al conflicto de más de 50 años que incluirá amnistías amplias o indultos -pero no para delitos de lesa humanidad-, y señalaron que a más tardar en seis meses, es decir en marzo de 2016, deberá estar firmado el Acuerdo Final del Proceso de Paz.
    Tras un día cargado de expectativa y rumores, el máximo líder de la guerrilla y la cabeza del Ejecutivo de Colombia se reunieron por primera vez en La Habana -nunca se habían visto anteriormente- y tras un encuentro privado, encabezaron un acto en el que asistió también el presidente de Cuba, Raúl Castro, y delegados de los países garantes y acompañantes del proceso de paz, Noruega y Cuba, y Venezuela y Chile.
    De acuerdo con el anuncio, se creará una jurisdicción especial para la paz, que contará con salas de justicia y con un Tribunal Especial que estarán integrados especialmente por magistrados colombianos y, en participación minoritaria, juristas extranjeros.
    La función de estos dos mecanismos será, según el acuerdo, «acabar con la impunidad, obtener verdad, contribuir a la reparación de las víctimas y juzgar e imponer sanciones a los responsables de los graves delitos cometidos durante el conflicto armado, particularmente los más graves y representativos, garantizando la no repetición».
    El acuerdo, leído por los delegados garantes de Cuba, Rodolfo Benítez, y de Noruega, Dag Nylander, expresa que a la terminación de las hostilidades, el Estado otorgará «la amnistía más amplia posible por delitos políticos y conexos».
    En ese sentido, aclara que «en todo caso no serán objeto de amnistía o indulto las conductas tipificadas en la legislación nacional que correspondan con delitos de lesa humanidad, el genocidio y crímenes de guerra, como la toma de rehenes, secuestro, tortura desplazamiento forzado, desaparición forzada, ejecuciones extrajudiciales y violencia sexual».
    La jurisdicción especial para la paz tendrá competencia para juzgar no sólo a los miembros de la guerrilla sino a todos los agentes del Estado por los delitos cometidos en el contexto de la guerra y contempla dos tipos de procedimientos, uno para quienes reconocen verdad y responsabilidad y otro para quienes no lo hacen o lo hacen tardíamente, señala el texto.
    Para quienes reconozcan delitos de lesa humanidad se establecen penas que van desde los 5 a los 8 años, de restricción efectiva de libertad en condiciones ordinarias.
    El modelo base será de justicia restaurativa, lo que permitirá imponer penas restrictivas de la libertad, pero que no implican cárcel. Esto quiere decir que la víctima y el victimario podrían acordar la forma en que se cumplirá la sentencia, por ejemplo a través del desarrollo de obras.
    Todo esto se mantendrá siempre y cuando se garantice la reparación de las víctimas, porque, de lo contrario, se podría aplicar una pena efectiva de cárcel.
    Un punto clave que tendrá el acuerdo es que en determinados casos, muy específicos, habría elegibilidad política en las zonas en las que tengan la restricción de la libertad. Esto, por supuesto, requiere reglas claras que se están construyendo.
    De querer acceder a una pena alternativa, el beneficiario deberá comprometerse con su resocialización a través del trabajo, capacitación o estudio durante el tiempo que permanezca privado de la libertad.
    Quienes no reconozcan la responsabilidad en delitos graves y resulten culpables tras las investigaciones debidas incurrirán en una pena de prisión de hasta 20 años en condiciones ordinarias.
    Los negociadores, en tanto, seguirán analizando los puntos que tienen que ver con militares procesados y guerrilleros presos.
    Los jefes del equipo negociador de gobierno, encabezados por Humberto de la Calle, viajaron ayer a Cuba, anticipándose al próximo ciclo de negociaciones.
    Santos, que como ministro de Defensa propinó los más duros golpes a las FARC, viajó a La Habana por primera vez desde que se inició el proceso el 19 de noviembre del 2012, para reunirse con los negociadores de paz, y lo adelantó esta mañana cuando en su cuenta de Twitter anunció que de camino a Nueva York, donde asistirá a la Asamblea General de la ONU, haría escala en La Habana para una «reunión clave con negociadores con el fin de acelerar el fin del conflicto».
    Poco después, fuentes de la guerrilla confirmaron que ya se encontraba por la tarde en la capital cubana alias Timochenko, el máximo jefe de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC), para participar en el anuncio del acuerdo junto con Santos.
    A tres días de la vista del Papa Francisco a Cuba, en la que declaró que no puede haber «otro fracaso» en el camino de la paz y la reconciliación en ese país, que vive un conflicto armado interno desde hace medio siglo, las FARC y el gobierno protagonizaron una escena esperada por la comunidad internacional y también por la sociedad colombiana que soporta más de 50 años de conflicto que dejó no menos de 300.000 muertos.
    «Llegó la paz. A La Habana arribó Timoleón Jiménez. Estamos comprometidos con la paz», escribió hoy en Twitter la delegación de las FARC en La Habana, minutos antes de iniciar el anuncio.
    El gobierno y las FARC ya han llegado a acuerdos en temas como el desarrollo agrario, la participación en política de los guerrilleros que se desmovilicen y la lucha conjunta contra el narcotráfico.
    El último punto del proceso de paz implica un acuerdo entre las partes para definir el mecanismo que se usará para que los acuerdos sean refrendados. El gobierno ha insistido en los últimos meses en un referéndum, mientras que al comienzo del proceso las FARC plantearon una asamblea nacional constituyente.

  • En un histórico encuentro Santos se reunirá en Cuba con las FARC

    El gobierno de Colombia y las FARC están a punto de cerrar un acuerdo crucial sobre justicia transicional, que podría generar reparos en algunos sectores, por el que se establecerá un tribunal especial y se emitirán condenas que no serían pagadas con cárcel, informó la emisora Caracol Radio.

    Poco después de conocerse este avance, el presidente Juan Manuel Santos reconoció que «no todo el mundo quedará contento», en alusión a uno de los aspectos más controvertidos de la negociación de paz con las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) que se lleva a cabo en Cuba.

    «No importa donde trace uno la raya, algunos quedarán insatisfechos de lado y lado, algunos querrán más paz, otros querrán más justicia y estamos en esa negociación en este momento. No todo el mundo va a quedar contento, pero estoy seguro que a la larga será muchísimo mejor» «, remarcó Santos.

    La inminencia e importancia del acuerdo también la mostró Santos con su anuncio, vía la red Twitter, de que pasará por La Habana -donde se llevan adelante las conversaciones- para una «reunión clave con negociadores con el fin de acelerar el fin del conflicto». «La paz está cerca», completó el mandatario.

    Según Caracol Radio, el acuerdo se hará público en las próximas horas en La Habana e incluirá la posibilidad de que, una vez firmada la paz, los guerrilleros podrían ser recluidos en colonias agrícolas, participar en programas de desminado y en comisiones de la verdad.

    «Dentro del esquema de justicia restaurativa, que busca reparar el daño causado, se establecerá una priorización de casos emblemáticos que permitan el juzgamiento para que eso procesos no queden en la impunidad», agrega. El acuerdo dejará claro que las víctimas son el eje y las FARC se comprometerán a repararlas contando la verdad de lo sucedido e incluso entregando tierras y dinero.

    Los negociadores del gobierno viajaron ayer a La Habana, de manera informal, pues el siguiente ciclo oficial de conversaciones comienza el lunes 28, pero lo hicieron con la instrucción precisa de Santos de «continuar avanzando en el tema de la justicia», reveló el propio presidente por Twitter.

    Del equipo que viajó a la capital cubana forman parte el jefe negociador del gobierno, Humberto de la Calle; el alto comisionado de Paz, Sergio Jaramillo; y los negociadores Frank Pearl y Óscar Naranjo, este último general retirado de la Policía. En el ciclo anterior, que terminó el 17 de septiembre, las FARC afirmaron que están listas para «abordar y discutir» los procedimientos para el «tránsito de organización alzada en armas a movimiento político abierto».

     

    La Presidencia de Colombia destacó en un comunicado, en el que no precisó cuánto tiempo pasará Santos en la isla, que «la justicia es el meollo de las negociaciones de paz y con un acuerdo en el tema, el sueño de construir un país en paz se empieza a convertir en una realidad».

  • Las FARC anunciaron el cese unilateral del fuego

    Luego de que ayer los países que acompañan el proceso de paz entre el gobierno colombiano y la guerrilla de las Farc hicieran un llamado a las partes a decretar el cese bilateral del fuego para avanzar en los diálogos de La Habana y alcanzar la paz en ese país, las FARC realizaron un comunicado en donde anunciaron el cese unilateral del fuego.

    “Consideramos que estos pasos son imprescindibles para garantizar las condiciones y el clima propicio que permitan lograr acuerdos sobre las cuestiones pendientes de la agenda de conversaciones” dijo el representante de Cuba como país garante de los diálogos de paz, Rodolfo Benítez. El jefe de la Delegación de Paz de las FARC-EP, Iván Márquez, señaló ayer martes en el Palacio de las Convenciones de La Habana, su compromiso a dialogar y firmar la paz.

    En el comunicado realizado por las fuerzas guerrilleras se afirma que «Recogiendo el espíritu del llamado de los garantes del proceso, Cuba y Noruega y de los acompañantes del mismo, Venezuela y Chile, anunciamos nuestra disposición de ordenar un cese al fuego unilateral a partir del 20 de julio, por un mes. Buscamos con ello generar condiciones favorables para avanzar con la contraparte en la concreción del cese al fuego bilateral y definitivo»

    El jefe negociador del gobierno del presidente Juan Manuel Santos, Humberto De la Calle Lombana, dijo en una entrevista el fin de semana que el proceso de paz pasa por “el peor momento” desde que iniciaron las negociaciones. “El proceso está llegando a su fin, por bien o por mal”, dijo y añadió que “esto se puede acabar. Algún día es probable que no nos encuentren en la mesa de La Habana”.

    El presidente de Colombia Juan Manuel Santos, luego del anuncio de las fuerzas FARC, reaccionó en la red social Twitter asegurando que se necesitan mas «compromisos concretos».