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  • Enfrentamientos entre el ejército israelí dejó un centenar de heridos en Palestina

    Un centenar de palestinos resultaron heridos hoy en enfrentamientos con fuerzas de seguridad israelíes, aunque no en Jerusalén, donde se levantaron las restricciones al ingreso de jóvenes a la explanada de las mezquitas y la jornada transcurrió en tranquilidad.

    Antes de que los disturbios se extendieran por Cisjordania y Gaza, las autoridades israelíes levantaron hoy por primera vez en un mes las restricciones de edad a los musulmanes para que pudieran acudir al rezo de los viernes en la Explanada de las Mezquitas de Jerusalén, y la oración concluyó sin incidentes en la ciudad.

    En tanto, luego de semanas de violencia, continuaban los esfuerzos diplomáticos para aplacar la violencia en la convulsionada región, que llevó a la ONU a manifestar su «profunda preocupación» por una situación que ya se cobro más de medio centenar de vidas.

    Así, el llamado del grupo islamista Hamas a los palestinos de Gaza y Cisjordania a «hacer frente a las fuerzas del Ejército israelí» fue secundada en diferentes puntos de Palestina, pero no en el sitio donde, dos semanas después de la implantación de las restricciones por parte de Israel, se inició la ola de violencia.

    En la entrada norte de Hebrón, en Halhul, tuvo lugar una manifestación convocada por Hamas que acabó con duros choques que se saldaron con tres palestinos con heridas de munición viva, otros dos por balas de metálicas cubiertas de caucho y otros 15 atendidos por inhalación de gas lacrimógeno disparado por las fuerzas israelíes, informó la agencia de noticias Maan.

    En esta región cisjordana los disturbios se concentraron en dos puestos que controla el Ejército israelí situados en el corazón de la ciudad, donde los manifestantes palestinos arrojaron piedras y cócteles molotov y las fuerzas de ocupación respondieron con gases y armas de fuego.

    También en Cisjordania, el jefe de una organización judía de derechos humanos fue atacado hoy con un cuchillo por un colono judío enmascarado cerca de un asentamiento judío en Cisjordania.

    El agresor judío abordó al rabino Arik Ascherman, quien resultó ileso y dirige Rabinos por los Derechos Humanos, e intentó agredirlo con un cuchillo durante la cosecha de olivas en tierras palestinas cerca del asentamiento judío de Itamar.

    Según la policía, que calificó el hecho de «incidente entre grupos de derecha e izquierda», el incidente tuvo lugar cuando el colono judío trató de robar las aceitunas recolectadas por los activistas de izquierda que ayudan a los palestinos en la cosecha.

    Una portavoz militar informó que en la zona del asentamiento de Bet El, próxima a Ramallah, se produjeron enfrentamientos en los que un agente de la Guardia de Fronteras israelí recibió leves heridas en una mano.

    También cerca de este lugar, una madre de 40 años y sus dos hijas de 4 y de 11, de nacionalidad israelí, fueron heridas de diversa consideración al ser atacado el vehículo en el que viajaban con un cóctel molotov, comunicó el Ejercito israelí, informó la agencia de noticias EFE.

    En el puesto de control del DCO, entrada de diplomáticos, cooperantes humanitarios, periodistas y personalidades palestinas a Ramallah, se concentraron hoy unas 300 personas, un tercio de ellas miembros del movimiento nacionalista Al Fatah que lidera el presidente palestino, Mahmud Abbas, para apoyar la convocatoria de la «Jornada de la Ira», según testigos.

    La agencia palestina Maan informó también de al menos 13 personas que resultaron intoxicados por inhalación de gas en Qalqilia, al norte de la ocupada Cisjordania, y otros dos en Ramallah, conforme a datos de la Media Luna Roja (equivalente a la Cruz Roja).

    En Belén, ciudad palestina próxima a Jerusalén también en territorio ocupado, los choques se concentraron en las inmediaciones de la Tumba de Raquel, donde palestinos arrojaron cócteles molotov y piedras y las fuerzas israelíes emplearon medios de dispersión de masas.

    En Gaza, de acuerdo con el Ministerio de Sanidad local, 18 palestinos resultaron heridos por disparos de fuerzas israelíes con munición real y balas de núcleo de acero y cubierta de caucho, incluyendo tres fotógrafos y cámaras locales.

    En el interior de la bloqueada franja de Gaza, Hamas y la también islamista Yihad Islámica organizaron manifestaciones para mostrar su apoyo al actual alzamiento, que consideran una nueva Intifada, y pedir su continuación.

    Después de 23 días de disturbios y ataques que parecen no amainar, la diplomacia internacional sigue extendiendo sus esfuerzos para detener la ola de violencia que se ha cobrado la vida de 51 palestinos -cerca de la mitad de ellos abatidos en agresiones a israelíes en su inmensa mayoría con arma blanca-, nueve israelíes, un eritreo y un palestino con nacionalidad israelí.

    El secretario general de la ONU, Ban Ki-moon, incidió hoy en sus llamamientos a la calma para evitar que la situación empeore y, en especial, tome tintes cada vez más religiosos, y mostró su «profunda preocupación» por lo que tuvo oportunidad de testificar durante su inesperado viaje a la región esta semana.

    Sin embargo, se mostró moderadamente optimista y aseguró hoy ante la prensa en Nueva York que «a pesar de la ira y de la polarización, todavía hay tiempo para dar un paso atrás desde el borde del abismo».

    Además, el Cuarteto para Oriente Medio -compuesto por la ONU, EEUU, Rusia y la UE- se reunió hoy en Viena para abordar la espiral de violencia en un encuentro en el que participaron el secretario de Estado estadounidense, John Kerry y el ministro de Exteriores ruso, Serguei Lavrov.

    Durante el encuentro, el Cuarteto insistió en la necesidad de que Israel mantenga el statu quo de los lugares sagrados de Jerusalén y reiteró su llamamiento a ambas partes a la moderación y evitar la retórica provocadora, según se explicó en un comunicado.

  • Ban Ki-Moon llegó a Jerusalem en una jornada que dejó cinco palestinos y un israelí muertos

    El secretario general de la ONU, Ban Ki-Moon, llegó hoy a Jerusalén en una visita sorpresa para intentar distender una situación cada más explosiva, que hoy dejó al menos cinco palestinos y un israelí muertos en los territorios ocupados de Cisjordania y la Franja de Gaza.

    No bien aterrizó, Ban se reunió con el premier ministro y el presidente de Israel, Benjamin Netanyahu y Reuben Rivlin, respectivamente, y los instó a avanzar hacia el «fin de la ocupación» y a volver a sentarse en la mesa de negociación con sus pares palestinos.

    Después de tres semanas de ataques y represión cotidianos, el principal mensaje que quiso dejar hoy la máxima figura de la ONU fue que «no es demasiado tarde para evitar una crisis mayor» y que ninguno de los dos lados debe «permitir que los extremistas piensen que la violencia es la solución».

    «Las acciones unilaterales sólo perpetuarán la espiral de violencia», agregó Ban en una conferencia conjunta con Netanyahu, en la que también le advirtió a su anfitrión que «las medidas de seguridad pueden ser contraproducentes y generar más frustración».

    Por su parte, el premier israelí aseguró que su gobierno «tiene que defender a sus ciudadanos» y negó que sus fuerzas militares y policiales estén haciendo un uso excesivo y desproporcionado de la fuerza contra los palestinos, informó la agencia de noticias EFE.

    Se espera que el secretario general de la ONU se reúna mañana en Ramallah, Cisjordania, con el presidente palestino, Mahmoud Abbas, al mismo tiempo que el secretario de Estado estadounidense, John Kerry, tiene planeado reunirse con Netanyahu en Alemania.

    El maratón diplomático terminará el viernes próximo cuando Kerry llegue a la capital jordana, Ammán, y se reúna con el rey Abdullah II y con el presidente palestino, Abbas.

    Cada día que pasa, la situación en Israel y en los territorios palestinos ocupados empeora y desde el comienzo de octubre ya murieron 48 palestinos, 9 israelíes y un inmigrante eritreo, mientras que más de mil palestinos y decenas de israelíes resultaron heridos.

    La violencia hoy se concentró en los territorios ocupados de Cisjordania y la Franja de Gaza, en donde cinco palestinos murieron baleados por fuerzas de seguridad israelíes y un colono judío falleció tras ser atropellado por un camión palestino, según el Ejército israelí.

    Ya entrada la noche, dos jóvenes palestinos murieron baleados por tropas de la ocupación, luego de que los acusaran de querer acuchillarlos cerca de la colonia de Beit Hashalom, en la ciudad de Hebrón, una de las zonas más tensas y violentas de Cisjordania.

    Según el Ejército israelí, los presuntos atacantes llegaron a acuchillar y herir levemente a un soldado.

    Sin embargo, testigos dijeron a medios palestinos que los dos jóvenes estaban protegiendo su barrio para evitar ataques de los colonos ultranacionalistas judíos que viven alrededor y que suelen provocar enfrentamientos entre las dos poblaciones.

    Los dos jóvenes palestinos fueron identificados por la agencia de noticias local Maan como Bashar Nidal al Jabari de 15 y Hussam Ismail Jamil al Jabari de 17. Pese a que comparten apellido, no está claro si forman parte de una misma familia.

    El portal israelí Ynet informó que en el momento del presunto ataque palestino, docenas de colonos judíos de la colonia vecina Kiryat Arba intentaban superar el bloqueo militar del Ejército israelí y marchar hacia el barrio judío de Beit Hashalom en un gesto de solidaridad.

    Horas antes, la tensión se había instalado en esa zona cuando un camión atropelló en el pueblo palestino de Fawwar, al suroeste de Hebron, a un colono israelí de 50 años, identificado por el Ejército como Avraham Asher Hasano, un habitante de Kiryat Arba.

    Según el relato oficial israelí, Hasano se había detenido frente a ese pueblo y campo de refugiados palestino para arreglar su auto que había sido apedreado por atacantes desconocidos.

    Cuando salió del coche, un camión con patente palestina que circulaba a gran velocidad por esa ruta lo atropelló y mató en el instante. El camión no se detuvo y aún se desconoce quién lo manejaba.

    Más tarde, a medio camino de la ciudad de Belén, un palestino murió baleado por fuerzas de la ocupación, luego que, según el vocero de la Policía israelí, Micky Rosenfeld, intentara atropellar a varios colonos que esperaban en una parada de colectivos, frente al complejo de colonias Gush Etzion.

    Según Rosenfeld, el presunto atacante estrelló el auto contra un bloque de cemento que protege la entrada de las colonias, se bajó con un cuchillo y arremetió contra las primeras personas que encontró. Hirió levemente a un soldado de 20 años y un colono de 21 años.

    La policía israelí identificó al atacante palestino como Hamzeh Moussa al Imla, un joven de 25 años de Beit Ula, un barrio del norte de Hebrón.

    El último incidente de la jornada tuvo lugar también dentro de Cisjordania, en el sur, al oeste de Hebron.

    El Ejército israelí informó que baleó y mató a un joven palestino de 24 años, Udaay Hashim al Masalma, en el pueblo de Beit Awwa durante «violentos disturbios», luego que éste intentara acuchillar a un soldado. El militar sólo resultó «levemente herido» y no necesitó atención médica, según el comunicado oficial.

    La agencia palestina Maan, en cambio, publicó otra versión y explicó que las fuerzas israelíes habían ingresado al pueblo palestino para reprimir una protesta de los habitantes con munición letal y gases lacrimógenos.

    Según el Ministerio de Salud de la Autoridad Palestina, Al Masalma murió en el acto con un tiro en la cabeza.

    En la Franja de Gaza, en tanto, las fuerzas israelíes mataron a tiros a un joven palestino de 27 años, identificado como Ahmad al Sarhi, e hirieron con balas de acero a otras seis personas muy cerca de la frontera con el sur de Israel, al este del campo de refugiados de Al Bureji.

    Esta última ola de violencia, ataques y represión comenzó en la ciudad de Jerusalén, más específicamente en la simbólica Ciudad Vieja.

    Durante meses la tensión política y religiosa creció alrededor de la Explanada de las Mezquitas, un complejo que alberga la Cúpula de la Roca y la mezquita de Al Aqsa, el lugar más sagrado para los musulmanes en Jerusalén, precisamente en la Ciudad Vieja.

    La explanada, además, es reivindicada por los judíos como su sitio más sagrado ya que allí se levantaba hace más de 2.000 años el llamado Templo de Jerusalén, destruido por el Imperio Romano y cuya principal ruina es el Muro de los Lamentos.

    Las limitaciones impuestas por el gobierno del primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, a los fieles palestinos para entrar a la explanada y los cada vez más frecuentes choques con las fuerzas de seguridad israelíes fueron creando un clima de tensión política.

    Hoy, tras tres semanas de ataques y represión diaria, la parte oriental (y anexada unilateralmente) de Jerusalén fue militarizada y los barrios palestinos separados con puestos de seguridad del Ejército israelí, que revisan a todas las personas que entran y salen.

    La red de hospitales palestinos en Jerusalén Este denunció hoy que esta nueva restricción impide el libre acceso de pacientes, algo que quedó expuesto ayer cuando una mujer palestina falleció camino a ser internada porque quedó varada en una cola de autos, detrás de uno de estos puestos militares de control.

  • El titular de la ONU, Ban Ki-moon, se reunirá con los líderes de Israel y Palestina en medio de la escalada de violencia

    El secretario general de las Naciones Unidas, Ban Ki-moon, llegará hoy a Medio Oriente para reunirse con los líderes de Israel y Palestina y tratar de frenar la espiral de violencia que sacude la región desde el 1 de octubre, informaron hoy fuentes diplomáticas.

    Según una fuente israelí citada por la agencia de noticias EFE, se tratará de una corta visita de dos días en los que Ban intentará «rebajar la tensión» después de casi tres semanas de violencia en las que han muerto más de 40 palestinos y ocho israelíes. «Suficiente, es suficiente. Dejemos de hipotecar el futuro de ambos pueblos y de la región», dijo el secretario general en un mensaje de video para israelíes y palestinos que fue grabado en Bratislava, donde se encontraba para un acto conmemorativo del 70 aniversario de la ONU.

    Una fuente de la presidencia palestina confirmó a EFE que en las últimas horas recibieron una notificación de que Ban venía a la zona. «No se puede decir que sea una visita sorpresa, pero sí con carácter de urgencia. Nos lo anunciaron a último momento», añadió.

    Con los detalles finales de la agenda aún por cerrar, Ban se reunirá hoy con el presidente israelí, Reuven Rivlin, y con el primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, dado que el primero viaja a la República Checa esta tarde y el segundo a Alemania mañana. Netanyahu ya había aplazado su viaje a Berlín a raíz de la espiral de violencia.

    Mañana Ban se entrevistará con el presidente palestino, Mahmud Abbas, en Ramallah, Cisjordania, valoraron las fuentes consultadas, aunque todavía no se ha cerrado la fecha. La visita del secretario general de la ONU coincide con una ofensiva diplomática en la comunidad internacional para frenar la espiral de violencia que comenzó el 1 de octubre. En ella han muerto hasta ahora 43 palestinos, cerca de la mitad de ellos autores o supuestos autores de ataques consumados o frustrados y, el resto, en enfrentamientos con el Ejército israelí; ocho israelíes, un árabe israelí y un emigrante eritreo.

    Originada en la disputa entre ambos pueblos en Jerusalén este por la Explanada de las Mezquitas, que los judíos conocen como Monte del Templo, la violencia casi desenfrenada amenaza con el estallido de una nueva Intifada (levantamiento palestino), según algunos analistas.

    La inesperada visita de Ban coincide con los esfuerzos del secretario de Estado norteamericano, John Kerry, que se reunirá en Alemania con Netanyahu y, el viernes, con Abbas en Ammán, Jordania. También Francia ha tratado de aportar su granito de arena con una propuesta para desplegar una fuerza internacional en la polémica Explanada, que Israel ha rechazado de plano y que tampoco ha logrado el apoyo de Washington.

  • Ex presidente de la Asamblea General de la ONU arrestado por corrupción millonaria

    El ex presidente de la Asamblea General de la ONU, John Ashe, y otras cinco personas, incluido un diplomático dominicano, fueron arrestados en el marco de un caso de corrupción de alcances multimillonarios, anunciaron hoy las autoridades estadounidenses.

    Ashe está acusado de recibir más de medio millón de dólares en sobornos de un constructor que buscaba desarrollar un centro de conferencias de la ONU en el territorio chino de Macao, según documentos hechos públicos por la Fiscalía Federal del Distrito Sur de Nueva York y citados hoy por la agencia de noticias EFE.

    Según la fiscalía, este diplomático –que presidió la Asamblea de la ONU entre 2013 y 2014– se embolsó también otros 800.000 dólares de parte de empresarios chinos por apoyar sus intereses en la ONU y en Antigua y Barbuda, su país de origen y al que representaba ante la organización.

    Tanto Ashe como el resto de acusados están bajo arresto, señalaron fuentes de la Fiscalía.
    Entre los detenidos figura el vice representante permanente de República Dominicana en Naciones Unidas, Francis Lorenzo, según la fiscalía.

    Los principales responsables de la ONU se declararon «estupefactos» y ofrecieron su cooperación a las autoridades de Estados Unidos para llegar hasta el fondo del asunto.

    «La corrupción no tiene sitio en las Naciones Unidas ni en ningún otro lugar», dijo el actual presidente de la Asamblea, el danés Mogens Lykketoft, en una conferencia de prensa.

    Lykketoft dijo que, de confirmarse, el escándalo supondría «un ataque en el corazón de la integridad de las Naciones Unidas», un mensaje similar al que expresó a través de su portavoz el secretario general de la organización, Ban Ki-moon.

    El portavoz, Stéphane Dujarric, dijo que Ban está «estupefacto» y «profundamente preocupado» por la acusación y que la secretaría cooperará con la investigación si se considera necesario.

    Entre los arrestados hay además otros dos chinos naturalizados estadounidenses que fueron procesadas por cinco cargos, entre ellos conspiración para sobornar a un responsable de la ONU, pago de sobornos y conspiración para efectuar transporte ilegal de dinero.

    La investigación tuvo su inicio en el arresto, el mes pasado, del constructor Ng Lap Seng, acusado de introducir 4,5 millones de dólares de forma ilegal en Estados Unidos.

    Ng, según la investigación, efectuó dos pagos de 200.000 y 300.000 dólares a Ashe a cambio de que este defendiese ante el secretario general de la ONU, Ban Ki-moon, la construcción de un centro de conferencias en Macao, un proyecto valorado en miles de millones de dólares.

    Los pagos fueron facilitados presuntamente por dos de los acusados, incluido el dominicano Lorenzo, quien según la Fiscalía supuestamente estaba a sueldo de Ng.

    De acuerdo a la investigación, fue Ashe quien solicitó repetidamente sobornos, incluido el pago de vacaciones o la construcción de una pista de baloncesto en su domicilio de Nueva York, según las autoridades.

    En total, el diplomático de Antigua y Barbuda depositó entre 2012 y 2014 más de 3 millones de dólares procedentes del extranjero en dos cuentas bancarias estadounidenses, supuestamente vinculadas a su presidencia de la Asamblea, desde las que sacó dinero para gastos personales y transfirió grandes sumas a otras cuentas.

    Los documentos publicados hoy por la Fiscalía dan cuenta de muchos detalles de la relación entre los detenidos, incluidos viajes a distintos lugares del mundo y comunicaciones por correo electrónico.

    Además de por corrupción, Ashe está acusado de fraude fiscal en Estados Unidos por omitir de sus ingresos más de 1,2 millones de dólares, la mayoría obtenidos supuestamente de Ng y otros empresarios.

    La Fiscalía calcula la fortuna de Ng en unos 1.800 millones de dólares, obtenidos principalmente a través de desarrollos inmobiliarios en Macao.

  • El Papa Francisco dio un ovacionado discurso ante la ONU

    El papa Francisco realizó hoy ante los líderes del mundo reunidos en la Organización de las Naciones Unidas (ONU) una férrea defensa del cuidado del medio ambiente y la lucha contra la exclusión, exhortó a «limitar todo tipo de abuso o usura contra los países en vía de desarrollo» y «velar por el desarrollo sostenible» de las naciones, al tiempo que dijo uno de los versos más famosos del poema gauchesco argentino, Martín Fierro donde incita a que «los hermanos sean unidos, porque esa es la ley primera…»

    El papa pidió, además, a los mandatarios, diplomáticos y funcionarios presentes en el recinto a «dejar de lado intereses sectoriales e ideologías» para buscar el «bien común». Así lo expresó el papa argentino Jorge Bergoglio, al pronunciar esta mañana un discurso en español de 50 minutos ante mandatarios de todo el mundo reunidos en el marco de la 70 asamblea general de la ONU, con sede en la ciudad de Nueva York, y convertirse en el cuarto pontífice de la historia de la Iglesia católica que da un discurso en ese ámbito.

    «El panorama mundial nos presenta falsos derechos y grandes sectores indefensos, víctimas de un mal ejercicio del poder. El ambiente natural y los excluidos son dos sectores unidos entre sí que la realidad política y económica han convertido en partes frágiles de la realidad», dijo Francisco, que expuso como eje central de su mensaje la necesidad de consolidar la «protección al medio ambiente» y acabar con la exclusión.

    Su discurso -interrumpido 25 veces por los aplausos del auditorio y ovacionado de pie al final- recorrió los grandes desafíos que enfrenta el mundo en la actualidad tales como la guerra en Medio Oriente y la crisis de los refugiados, el tráfico de armas, el narcotráfico, la trata de personas, la cultura del «descarte» y la necesidad de una «reforma y adaptación» de los organismos internacionales para que den una respuesta «eficaz» a los problemas que aquejan a la humanidad.

    Francisco destacó la labor de la ONU en los últimos 70 años, y remarcó la necesidad de una «participación real y equitativa» de los países en las decisiones en ese ámbito, especialmente, en organismos como el Consejo de Seguridad. «Hay que ayudar a limitar todo tipo de abuso o usura sobre todo con los países en vías de desarrollo», dijo y llamó a los organismos financieros internacionales a «velar por el desarrollo sostenible de los países y la no sumisión asfixiante de estos a sistemas crediticios que, lejos de promover el progreso, someten a las poblaciones a mecanismos de mayor pobreza, exclusión y dependencia».

    En otro tramo significativo de su discurso ante los mandatarios del mundo, el pontífice argentino citó la legendaria obra del Martín Fierro -escrita por José Hernández en 1872-, y leyó: «Los hermanos sean unidos porque esa es la ley primera, porque si entre ellos se pelean, los devoran los de afuera».

    «No podemos permitirnos postergar algunas agendas para el futuro. Hay que tomar decisiones críticas y globales de cara a los conflictos mundiales que aumentan los números de excluidos», aseveró el pontífice, y pidió a los líderes mundiales «dejar de lado los intereses sectoriales y las ideologías para buscar sinceramente el servicio del bien común».

    En su mensaje ante la ONU, Francisco retomó conceptos claves de su encíclica «Laudato Sí», sobre el cuidado de la «casa común» como llama al mundo, y reclamó «pasos concretos y medidas inmediatas para preservar y mejorar el ambiente natural y vencer cuanto antes el fenómeno de la exclusión social».

    Por último, Francisco dijo que los pilares del desarrollo humano que deben brindar los gobernantes son la «vivienda propia, el trabajo digno y debidamente remunerado, la alimentación adecuada, agua potable, libertad religiosa y de espíritu y educación» y «el derecho a la vida» y «a la existencia de la misma naturaleza humana».

    Para terminar, el jefe del Estado vaticano citó palabras pronunciadas por Pablo VI en el mismo ámbito pero hace 50 años atrás: «Nunca como hoy es necesaria la conciencia moral del hombre porque el peligro no viene ni del progreso ni de la ciencia, el verdadero peligro está en el hombre».

    Luego de su discurso, el Papa se dirigirá al monumento por los atentados del 11 de septiembre de 2001, donde dos estanques marcan la ubicación de las torres gemelas del World Trade Center antes de que fueran derribadas en los atentados. Se espera que se reúna con familiares de algunas de las casi 3.000 víctimas, antes de entrar en el Museo Nacional 11 de Septiembre para un servicio interconfesional.

    Por la tarde, hará una visita a la escuela Our Lady Queen of Angels, situada en una zona de viviendas subvencionadas en el barrio de East Harlem, de mayoría hispana.

    Conocido por ofrecer servicios religiosos en las villas humildes de su Buenos Aires natal, se reunirá con escolares y ofrecerá una bendición especial a refugiados y migrantes, incluidas personas que se encuentran en el país sin permiso de residencia.

    Después saludará a las casi 80.000 personas que lo esperarán durante su recorrido por Central Park hacia una misa para 18.000 personas en el Madison Square Garden.

    El papa Francisco cerrará su visita a Estados Unidos este fin de semana en Filadelfia, donde hablará ante el Independence Hall y celebrará una misa en el Benjamin Franklin Parkway paracerrar el Encuentro Mundial de las Familias, donde se estima que habrá 2 millones de personas.