{"id":141389,"date":"2026-08-14T14:47:10","date_gmt":"2026-08-14T17:47:10","guid":{"rendered":"https:\/\/100xd.com.ar\/?p=141389"},"modified":"2026-08-14T14:47:10","modified_gmt":"2026-08-14T17:47:10","slug":"cuando-la-iglesia-confunde-su-mision","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/100xd.com.ar\/en\/cuando-la-iglesia-confunde-su-mision\/","title":{"rendered":"Cuando la Iglesia confunde su misi\u00f3n"},"content":{"rendered":"<p class=\"wp-block-paragraph\">La&nbsp;<strong>Iglesia Cat\u00f3lica<\/strong>&nbsp;tiene no solo el derecho sino tambi\u00e9n el deber de hacer o\u00edr su voz ante la pobreza, la exclusi\u00f3n, la injusticia y cualquier circunstancia que afecte la dignidad de las personas. Nadie razonablemente podr\u00eda pretender que permaneciera indiferente ante el sufrimiento social ni que renunciara a proclamar la doctrina social de la Iglesia que, desde hace m\u00e1s de un siglo, procura iluminar desde el Evangelio los problemas de cada \u00e9poca.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Una cuesti\u00f3n muy diferente aparece cuando, al ejercer ese magisterio moral, algunos de sus representantes ingresan en el terreno de los diagn\u00f3sticos econ\u00f3micos y&nbsp;<strong>terminan presentando como verdades indiscutibles lo que son, en realidad, cuestiones t\u00e9cnicas controvertidas<\/strong>. M\u00e1s preocupante todav\u00eda es cuando esas opiniones adoptan el lenguaje, las consignas y hasta los presupuestos ideol\u00f3gicos de&nbsp;<strong>sectores concretos de la pol\u00edtica partidaria<\/strong>.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Las recientes manifestaciones de algunos integrantes de la&nbsp;<strong>Conferencia Episcopal Argentina<\/strong>&nbsp;vuelven oportuno se\u00f1alar esa diferencia. En su homil\u00eda en el d\u00eda de&nbsp;<strong>San Cayetano<\/strong>, el arzobispo de Buenos Aires,&nbsp;<strong>Jorge Garc\u00eda Cuerva<\/strong>, formul\u00f3 consideraciones sobre la libertad econ\u00f3mica, los salarios, las tarifas, los precios y el endeudamiento de las familias. El presidente de la Conferencia Episcopal,&nbsp;<strong>Marcelo Colombo<\/strong>, defendi\u00f3 a su vez la intervenci\u00f3n de la Iglesia frente a situaciones que considera contrarias a los derechos y a la dignidad humana.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Nada hay de objetable en esto \u00faltimo. El problema comienza cuando se pasa casi imperceptiblemente del juicio moral \u2014la pobreza es un mal, el trabajo merece dignidad, el sufrimiento de una familia endeudada no puede resultar indiferente\u2014 al diagn\u00f3stico acerca de sus causas y, de all\u00ed, a&nbsp;<strong>la impl\u00edcita preferencia por determinadas soluciones econ\u00f3micas<\/strong>. No son lo mismo.<\/p>\n\n\n\n<hr class=\"wp-block-separator\"\/>\n\n\n\n<blockquote class=\"wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow\"><p>Las palabras pueden ser nobles. Sus resultados no necesariamente lo son<\/p><\/blockquote>\n\n\n\n<hr class=\"wp-block-separator\"\/>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Una autoridad religiosa puede recordar principios morales. Ellos pueden y deben interpelar por igual a gobernantes, empresarios, trabajadores y ciudadanos. Pero saber por qu\u00e9 aumentan determinados precios, cu\u00e1les son los efectos de una tarifa subsidiada, qu\u00e9 consecuencias produce el d\u00e9ficit fiscal, qu\u00e9 relaci\u00f3n existe entre emisi\u00f3n monetaria e inflaci\u00f3n, cu\u00e1l debe ser el grado de libertad de los mercados o qu\u00e9 pol\u00edticas permiten aumentar sostenidamente los salarios reales&nbsp;<strong>exige conocimientos<\/strong>&nbsp;y evidencia ajenos a la autoridad episcopal.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Un&nbsp;<a href=\"https:\/\/www.lanacion.com.ar\/opinion\/la-iglesia-y-la-falacia-de-la-decadencia-nid13082026\/\">oportuno art\u00edculo publicado&nbsp;<\/a>ayer en LA NACION por el sacerdote y te\u00f3logo&nbsp;<strong>Gustavo Irraz\u00e1bal<\/strong>&nbsp;permite llevar esta reflexi\u00f3n aun m\u00e1s lejos. Su an\u00e1lisis se refiere al magisterio social pontificio, pero la advertencia resulta particularmente pertinente para nuestro pa\u00eds. Irraz\u00e1bal observa la tendencia a asumir sistem\u00e1ticamente una determinada interpretaci\u00f3n sobre la evoluci\u00f3n de la pobreza y la desigualdad, mientras&nbsp;<strong>se presta menor atenci\u00f3n a otras explicaciones igualmente respaldadas por especialistas<\/strong>. Y recuerda algo elemental pero frecuentemente olvidado: decidir cu\u00e1l de esas interpretaciones econ\u00f3micas describe mejor la realidad constituye, precisamente,&nbsp;<strong>un debate para especialistas<\/strong>.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">El punto merece especial atenci\u00f3n. La existencia de desigualdades injustas no explica por s\u00ed misma cu\u00e1les son sus causas. Tampoco demuestra que la redistribuci\u00f3n sea siempre el remedio adecuado ni que el crecimiento econ\u00f3mico sea secundario ni que una mayor intervenci\u00f3n estatal produzca necesariamente mayor justicia social.&nbsp;<strong>Son cuestiones sobre las cuales economistas serios pueden discrepar<\/strong>. Irraz\u00e1bal contrapone, precisamente, la preferencia por pol\u00edticas redistributivas con las teor\u00edas que asignan un papel decisivo al crecimiento sostenido e inclusivo para superar la pobreza.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong>La experiencia argentina deber\u00eda aconsejar una prudencia todav\u00eda mayor<\/strong>.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Durante d\u00e9cadas hemos escuchado un vocabulario pol\u00edtico que hizo de la \u201cjusticia social\u201d, la \u201credistribuci\u00f3n\u201d, los \u201cderechos adquiridos\u201d y la protecci\u00f3n frente al mercado elementos centrales de su ret\u00f3rica. Las palabras pueden ser nobles. Sus resultados no necesariamente lo son. Una sociedad no se vuelve m\u00e1s justa porque proclame m\u00e1s enf\u00e1ticamente su preocupaci\u00f3n por los pobres. La pregunta decisiva es si las pol\u00edticas adoptadas disminuyen efectivamente la pobreza o terminan multiplic\u00e1ndola. All\u00ed reside uno de los riesgos de que la jerarqu\u00eda eclesi\u00e1stica haga suyas, quiz\u00e1s inadvertidamente, categor\u00edas procedentes de una determinada tradici\u00f3n pol\u00edtica.<strong>&nbsp;La coincidencia entre una aspiraci\u00f3n moral y una consigna partidaria no convierte a esta \u00faltima en doctrina cristiana<\/strong>.<\/p>\n\n\n\n<hr class=\"wp-block-separator\"\/>\n\n\n\n<blockquote class=\"wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow\"><p>La Iglesia engrandece su misi\u00f3n cuando ilumina la pol\u00edtica desde sus principios. La empeque\u00f1ece cuando permite que la pol\u00edtica partidaria determine desde qu\u00e9 principios parece hablar<\/p><\/blockquote>\n\n\n\n<hr class=\"wp-block-separator\"\/>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Tampoco deber\u00eda olvidarse que el crecimiento econ\u00f3mico ha sido uno de los instrumentos m\u00e1s formidables de reducci\u00f3n de la pobreza conocidos por la humanidad. Irraz\u00e1bal recuerda que desde la d\u00e9cada de 1960 se han registrado enormes avances mundiales en la reducci\u00f3n de la pobreza extrema, la esperanza de vida, la educaci\u00f3n y el acceso al agua potable, la electricidad, los medicamentos y la tecnolog\u00eda. Cientos de millones de personas, particularmente en&nbsp;<strong>Asia<\/strong>, abandonaron condiciones ancestrales de pobreza.&nbsp;<strong>Ignorar esos progresos para conservar una visi\u00f3n de permanente decadencia social no ayuda a comprender el mundo que se pretende mejorar<\/strong>. Mucho menos ayuda a comprender a la Argentina.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Nuestro pa\u00eds ofrece una dolorosa demostraci\u00f3n de que las buenas intenciones proclamadas no sustituyen las buenas pol\u00edticas. Inflaci\u00f3n, d\u00e9ficit cr\u00f3nico, gasto p\u00fablico insostenible, regulaciones asfixiantes y sucesivas distorsiones de precios relativos fueron defendidos demasiadas veces invocando precisamente a los pobres, que son quienes con mayor frecuencia padecieron sus consecuencias. Para colmo, muchos de los defensores de esas ideas \u2013casi todos de un mismo partido pol\u00edtico\u2013 han estado envueltos en sonados casos de corrupci\u00f3n, lo que constituye&nbsp;<strong>una clara evidencia de que su preocupaci\u00f3n no iba m\u00e1s all\u00e1 de la de llenarse sus bolsillos con dinero mal habido<\/strong>.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Esto no significa que toda pol\u00edtica de mercado sea acertada, que el Estado carezca de responsabilidades sociales ni que la libertad econ\u00f3mica deba desconocer l\u00edmites jur\u00eddicos y \u00e9ticos. Significa algo m\u00e1s sencillo: entre un principio moral y una pol\u00edtica econ\u00f3mica existe un largo camino de conocimientos, experiencia, datos y decisiones t\u00e9cnicas que&nbsp;<strong>ninguna investidura religiosa permite recorrer por atajo<\/strong>.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Existe adem\u00e1s otra raz\u00f3n para la prudencia episcopal.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong>La Iglesia no pertenece a un partido. Sus fieles tampoco<\/strong>. Entre ellos hay personas de las m\u00e1s diversas ideas pol\u00edticas y econ\u00f3micas,&nbsp;<strong>todas igualmente merecedoras de atenci\u00f3n pastoral<\/strong>. Cuando un obispo denuncia la corrupci\u00f3n, reclama respeto por la dignidad humana o recuerda la obligaci\u00f3n de asistir a quien sufre, su palabra puede dirigirse a toda la sociedad. Cuando adopta el vocabulario caracter\u00edstico de una facci\u00f3n o parece identificar la doctrina social con un programa econ\u00f3mico determinado, inevitablemente&nbsp;<strong>reduce la universalidad de ese mensaje<\/strong>.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La Iglesia debe hablar de pol\u00edtica, si por pol\u00edtica entendemos la preocupaci\u00f3n por el bien com\u00fan. Lo que deber\u00eda evitar es descender a la pol\u00edtica partidaria. Y esa frontera se vuelve particularmente difusa cuando pronunciamientos pastorales comienzan a parecerse demasiado a las declaraciones de dirigentes que disputan el poder.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">No se trata, entonces, de pedir silencio a los obispos. Muy por el contrario.&nbsp;<strong>Se trata de preservar y enaltecer el valor de su palabra<\/strong>.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">El propio Irraz\u00e1bal encuentra una orientaci\u00f3n saludable en la ense\u00f1anza pontificia:&nbsp;<strong>prestar atenci\u00f3n a la investigaci\u00f3n cient\u00edfica, fomentar un di\u00e1logo acad\u00e9mico serio y aceptar la diversidad de opiniones<\/strong>. Cuanto m\u00e1s s\u00f3lido sea el conocimiento sobre el cual se apoye un pronunciamiento social, mayor ser\u00e1 su autoridad \u00e9tica.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Tambi\u00e9n ser\u00eda deseable recuperar una virtud que la tradici\u00f3n cristiana conoce desde mucho antes que la ciencia econ\u00f3mica:&nbsp;<strong>la humildad<\/strong>. Humildad para distinguir entre aquello sobre lo cual la Iglesia tiene algo propio e insustituible que decir y aquello sobre lo cual sus ministros pueden tener opiniones tan respetables \u2014y tan falibles\u2014 como las de cualquier ciudadano.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La Iglesia engrandece su misi\u00f3n cuando ilumina la pol\u00edtica desde sus principios. La empeque\u00f1ece cuando permite que la pol\u00edtica partidaria determine desde qu\u00e9 principios parece hablar.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Fuente:<a href=\"https:\/\/www.lanacion.com.ar\/\"> La Naci\u00f3n<\/a><\/p>","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>La&nbsp;Iglesia Cat\u00f3lica&nbsp;tiene no solo el derecho sino tambi\u00e9n el deber de hacer o\u00edr su voz ante la pobreza, la exclusi\u00f3n, la injusticia y cualquier circunstancia que afecte la dignidad de las personas. 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